La popular protagonista de El último tango en París ha fallecido a los 58 años en la capital francesa víctima de un cáncer. Schneider tuvo que lidiar la mayor parte de su vida con las turbulentas consecuencias que le acarreó su prematura fama como mito erótico.
La joven protagonista de la que tal vez sea la obra más controvertida de Bernardo Bertolucci había llegado a intervenir en al menos cincuenta películas; una cartera de títulos salpicada por conocidos talentos de la esfera cinematográfica europea como Michellangelo Antonioni –para quien trabajo junto a un joven Jack Nicholson en El reportero- o Franco Zefirelli, encargado de dirigirla en 1996 en una adaptación de la novela Jane Eyre. Sin embargo la sombra de aquel último tango en Paris – un más que apasionado romance entre una joven francesa y un afligido viudo americano- es excepcionalmente alargada. Varias décadas más tarde, Maria Schneider continuaba mostrándose sorprendida ante la repercusión del film, tal y como subrayaba la actriz en una entrevista ofrecida en 2007 al diario británico London Daily Mail: “ Es increíble. He trabajado en unas cincuenta películas a lo largo de mi carrera, pero esta sigue siendo aquella por la que todo el mundo me sigue preguntando”. El controvertido film -prohibido en muchos países por su alto contenido sexual- tenía su punto álgido en lo que para más uno se convirtió en un monumento al morbo y que se concretaba en el uso de algo tan cotidiano como la mantequilla. Aquella histórica escena no contemplada en el guión original e ideada -tal y como señaló Schneider en 2007 a London Daily Mail-por Marlon Brando en el último momento, se convirtió en uno de los mayores pesares de la actriz: “Ellos tan sólo me contaron sus intenciones antes de que tuviéramos que grabar la escena, yo estaba enfurecida. Debería haber llamado a mi agente o haber traído a mi abogado al set porque tú no puedes forzar a alguien a hacer algo que no está en el guión, pero en aquella época, yo no sabía eso”.
El peso de la fama prematura –Schneider se convirtió en un mito erótico con apenas 20 años- llevó a la actriz en la década de los 70 a afrontar un auténtico vía crucis en el que las drogas y la depresión estuvieron a punto de terminar con su vida. Una tortuosa senda que además de llegar a su fin en la década de los ochenta, llevo a la actriz a dirigir en los últimos años una organización benéfica -The Wheel Turns- encargada de prestar ayuda a actores y artistas ancianos o en situaciones complicadas. El mundo se despide hoy de una actriz que de haber vuelto a nacer no habría repetido su experiencia con Bertolucci y como ella misma subraya: “habría desarrollado mi trabajo de una forma más gradual y más discreta”.
Fuente: Empire.
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