Entrevista a James Cameron sobre el futuro 3D

Jacobo Martínez

Vie, 30 Enero 2009

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David S. Cohen: ¿Hay alguna leyenda en torno al formato 3-D que le gustaría desmitificar?

En cierto modo, en mis respuestas a sus preguntas desbarato esos mitos, uno por uno.

David S. Cohen: Los trailers y los anuncios en televisión de un filme son fundamentales para su comercialización, y el video es una importante fuente de ingresos, pero actualmente no hay televisión en 3-D y no puede contar con que siempre se puedan ver los trailers en 3-D. ¿Cómo contempla usted esta cuestión como director de la película?

Todas las películas se hacen para verse en distintos formatos. Todo director sabe que su película será más vista probablemente en DVD o en la red de TV, es decir, en pequeña pantalla, que en una sala de cine. ¿Esto cambia la forma en que la dirigimos? No mucho. Primero, y sobre todo, la película debe ser una buena película. Tiene que conseguir la explosión del conjunto de los ocho cilindros, independientemente de que haya sido concebida como una película en 2-D o en 3-D. En consecuencia, una película en 3-D que se proyecta en 2-D, en cualquier tamaño de pantalla, debería ser también capaz de transmitir. La técnica 3-D debería estar siempre concebida como un turbo, como un potenciador de un trabajo cuya razón de ser está fundamentada en su guión, sus personajes, su estilo, etc.

En cualquier caso, con el número de pantallas disponibles en la actualidad en Norteamérica, y seguramente a nivel internacional en años venideros, será necesario estrenar en 3-D y 2-D tanto para las salas de cine como para DVD o para su emisión en TV. Por tanto, la película debe ser también absolutamente competitiva en 2-D. Antes de decidirme a hacer una gran película en 3-D tuve que comprobar por mí mismo que el formato 3-D no perjudicara de ninguna manera el visionado en 2-D. ¿Podría rodar de la misma manera? ¿Podría verse comprometida la colocación de la cámara o de la luz? ¿Podría cortar igual de rápido?, etc. Sólo cuando hube realizado suficiente producción y pruebas en 3-D para responder a estas preguntas estuve dispuesto a continuar.

En cuanto al 3-D en el hogar, la única limitación para tener un visionado en estéreo en casa es el número de títulos disponibles en la actualidad. En cuanto haya más productos, las compañías de electrónica de consumo fabricarán monitores y consumidores. La tecnología existe y es sencilla. Samsung ya ha desarrollado 2 millones de monitores de pantalla ancha de plasma que pueden ofrecer una excelente imagen estéreo. Ahora mismo no hay consumidores que estén enganchados, pero los puede haber un poco más adelante, cuando prueben los monitores del futuro, y esto da idea de lo fácil que sería conseguir la implicación de las grandes compañías de electrónica. Cabe recordar que un buen formato en 3-D requiere una mayor participación entre público y pantalla. A menos que usted esté dispuesto a sentarse más o menos a un metro del monitor de 50 pulgadas, lo cual es algo que, exceptuando algunos frikis (como yo), no se haría en casa, no va a experimentar la misma sensación cuando vea una película 3-D en el equipo del hogar que en la sala de cine, independientemente de si la resolución de la imagen es la misma o no. Por lo tanto, siempre va a haber una gran diferencia entre ver en casa una película en 3-D a verla en 2-D, lo cual está bien porque el 3-D se convierte así en una tecnología que va a ayudar a conservar el negocio de las salas de cine en una época en la que se encuentran amenazadas.

David S. Cohen: ¿Cree usted que es posible realizar una película demasiado dependiente del 3-D teniendo en cuenta la economía de la actual industria del cine? Y en caso afirmativo, ¿cómo lo afronta usted?

No creo que se sepa todavía lo que representa económicamente el 3-D, y no se sabrá durante algunos años. Entonces, dependerá del número de pantallas y, lo que es más importante (a largo plazo) del número de cineastas que quieran rodar en este nuevo entorno, porque el éxito del resurgir del 3-D va a estar determinado por el contenido. Creo, en cualquier caso, que es un error basar el éxito de una película en el formato 3-D, ya sea estética o comercialmente. La película no debe comercializarse sobre todo y prioritariamente como un experimento 3-D. Tiene que venderse por sus valores (reparto, guión, imágenes, etc.) y el espectador debe estar informado de que puede comprar ese filme tanto en 2-D como –pagando un poco más– en 3-D. Debería ser igual que pedir algo en Starbucks. Un montón de opciones. Si los nuevos medios de comunicación de la última década nos han enseñado algo es que a la gente le gusta tener opciones y asumir el control.

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