Los amantes de la ciencia ficción estamos de enhorabuena. Ridley Scott regresa al género que él mismo redefinió para ofrecernos nuevas dosis de terror espacial en Prometheus. ¿Será esta la heredera legÃtima de una obra tan perfecta como Alien, el octavo pasajero?

Tras una agresiva campaña publicitaria saturada de acciones en redes sociales, fotografÃas, posters, materiales virales, entrevistas, filtraciones, retrospectivas, crÃticas, destripes y un cabreo importante del respetable español por el secuestro del estreno durante más de dos meses, nos llega uno de los films más esperados del año, mientras la parienta en la playa nos dice “vete tú solo a verla, que a mi las de bichos no me gustan“.

Dicho esto, la llegada de Prometheus se me antoja agridulce. Los impresionantes tráilers auguraban una vuelta al terror mecánico, visceral y repulsivo de la criatura de H.R. Giger, una recuperación de ese tempo de amenaza latente, acuñado por un guión original de Walter Hill y David Giler cargado de inquietud, incertidumbre, desconfianza, ansiedad, desesperación e instinto de supervivencia.
Pero después de cuatro pelÃculas y dos lamentables “spin-offs“, Ridley Scott no parecÃa querer tocar los mismos huevos. AsÃ, le dijo adiós al xenomorfo dolicocefálico de Giger y la producción “Untitled Alien Project” se convirtió en Prometheus. Se anunció el rodaje en 3D nativo, se contrató a Damon Lindelof (Lost) para reescribir el guión y se ficharon actores de la talla de Charlize Theron, Michael Fassbender, Noomi Rapace o Guy Pearce. El proyecto pintaba estupendo, pero -seamos realistas- también era difÃcil que estuviera a la altura del film original y cumpliese tan elevadas expectativas.

¿Me ha gustado Prometheus? Pues me ha divertido, me ha intrigado y me ha mantenido pegado a la butaca con los ojos como platos, que ya es más de lo que pueden decir la mayorÃa de pelÃculas que se estrenan semana tras semana en cartelera. Pero también me ha decepcionado en diversos aspectos, y el más fundamental de ellos, la empatÃa con los personajes, empatÃa que tan sólo funciona en el caso de Fassbender (curiosamente un robot).
Allá donde El octavo pasajero dedicaba su primera hora a desarrollar los caracteres de los tripulantes, base fundamental para que llegue a importarnos su propia supervivencia, Prometheus nos presenta a toda prisa un circo de mercenarios cabroncetes cuyas motivaciones quedan fuera de toda comprensión humana.
AsÃ, la pelÃcula se queda en la suma de muchas secuencias “clave”, pero casi ninguna escena “de transición”. Es como si Ridley Scott (o su mascota Lindelof) se hubieran quedado sin tiempo para contarlo todo y hubiesen preferido cortar 30 minutos de diálogos para ganar dinamismo (o bien el guión fuera tan insulso y simple como aparenta).

Dicho todo lo malo, es justo reconocer que Prometheus tiene momentos de tensión épicos, escenas realmente inquietantes y bien planificadas, que si bien no llegan a sobresaltarnos como lo hiciera el parto de Kane en 1979 (son otros tiempos y otras sensibilidades), disfrutaremos (o sufriremos) igualmente. Además, como los diálogos no son muy abundantes ni brillantes y la acción es frenética, lo cierto es que las dos horas de metraje se pasan en un suspiro.
¿Lo mejor? La dirección artÃstica, la fotografÃa, el sonido y la genial interpretación de Michael Fassbender. No se le puede negar a Sir Ridley que sigue siendo un maestro de la ambientación, y además el uso que hace del 3D es impecable. Es un 3D transparente, en el que no hay ni un solo objeto que salte al ojo del espectador. Un 3D de profundidad, de inmersión, de situación. Un personaje más, y una razón de peso para ir a verla al cine y no esperar a descargar cualquier porquerÃa de Internet.

En definitiva: Prometheus es un despliegue audiovisual digno de admirar y degustar en pantalla gigante, en el que lo que menos importa por desgracia son los personajes. Su guión puede resumirse en un post-it, pero la cinta está repleta de guiños al espectador observador, y aunque algunos detalles quedan abiertos a libre interpretación o exigen un segundo visionado, es una experiencia por la que bien vale la pena pagar 9 euros.
Mención negativa eso sà para el doblaje al castellano, en el que se pierden todos los matices interpretativos de varios personajes, y para la banda sonora, que aunque tiene dos o tres temas contundentes, no da lo que se espera de ella.
¿Es Prometheus un mal film? Ni mucho menos. Creo que se exige demasiado de los grandes cineastas, mientras parecemos encantados de ver cuartas y quintas partes de productos vacÃos de usar y tirar, fast food cinematográfico para consumir palomitas sin pensar. Prometheus no entra en esa categorÃa, porque intenta resucitar el subgénero de terror espacial y nos obliga a estar muy atentos durante dos horas. Esperaremos a su segunda parte, o al corte del director.

“Big things have small beginnings”
Valoración: 7 sobre 10
CrÃtica escrita por Jacobo MartÃnez
Noticias relacionadas:
1 Comentario en "Prometheus, de Ridley Scott (III)"
¿”TERROR”, “BICHOS”, donde por dios????
Es LA MAYOR TOMADURA DE PELO QUE HE VISTO EN MUCHO TIEMPO.
Señor Scott: dedÃquese a otra cosa por favor, que ya está usted muy mayor para estos saraos………..
Nota: 0,5.
2 Trackbacks
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: Los amantes de la ciencia ficción estamos de enhorabuena. Ridley Scott regresa al género que él mismo redefinió para ofrecernos nuevas dosis de terror espacial en Prometheus. ¿Será esta la heredera legÃtima de una obra…..
[...] [...]