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Plácido, de Luis García Berlanga

Luis Jiménez

Mie, 17 Noviembre 2010

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Una de las obras cumbre del recientemente fallecido Luis García Berlanga analiza de forma contundente y sutil al mismo tiempo, la sociedad imperante en una España llena de prejuicios y de dobles morales. El resultado es ya un verdadero clásico del cine español.

Resulta quizá un tanto oportunista el hablar de este gran clásico del cine español, cuando recientemente hemos perdido a su director, Luis García Berlanga o por que ha sido emitida hace muy poco en televisión. No vamos a negar lo evidente, sí, pero no hay nada de malo cuando intentamos con esto acercar más la obra de este genial creador, sin duda pieza clave en la cinematografía española. Plácido es, quizá, su obra más conocida (con permiso de ¡Bienvenido, Mister Marshall! y El verdugo), pero también es quizá la que menos se tiene en cuenta por aquellos que comenzaron a conocerle mucho más tarde.

Plácido Alonso (un siempre espléndido Cassen) es un trabajador de clase baja que intenta sobrevivir el día a día junto a su familia. Es uno de esos que “trabaja en lo que le sale” y así se gana unas pesetas. Con la reciente adquisición de un moto-carro (la inversión de su vida), Plácido se ha comprometido a pagar cada una de las letras que deba al banco. Se considera una persona honrada y buena y no permitirá que haya problemas. Gabino Quintanilla (José Luis López Vázquez) es quien le acaba de conseguir un trabajo en un desfile benéfico de una campaña de Navidad en la que las familias adineradas acogerán a un pobre en casa durante la cena de Nochebuena. Una serie de acontecimientos impedirán a Plácido pagar la primera letra de su moto-carro, pero él no se da por vencido e intentará por todos los medios que en una noche tan especial, le dejen cumplir con su deber.

Plácido esconde tras sus escenas algo mucho más entrañable que la simple historia de un hombre honrado. Entre sus líneas de guión se puede vislumbrar algo mucho más simple que eso. La película desborda ritmo y sobre todo desborda historia. Ambientada en una época dura en la que la sociedad española estaba muy tocada, Berlanga se permite realizar una pequeña y contundente radiografía de la sociedad imperante, diferenciando claramente los estratos sociales a través de pequeñas escenas magníficamente construidas.

El manejo con soltura de un guión tan eficaz como eficiente (obra entre otros del enorme Rafael Azcona) desencadena numerosas escenas que en ocasiones parecen mostrar una casi esperpéntica sociedad en la que la doble moral estaba a la orden del día. Personajes que salen y entran en escena casi teatralmente, manejados con precisos hilos y colocados estratégicamente en una película sublime y concisa. Berlanga no se va por las ramas, aunque pueda parecer que sí. Resulta inevitable hablar de los secundarios, siempre tan importantes para su director. Manuel Alexandre (espléndido), Agustín González, Antonio Ferrandis, Luis Ciges… una larga lista de nombres que además quedan marcados en la película de forma casi entrañable. Pero sucede que en casi todas las cintas de Berlanga, y Plácido no es una excepción, al final nos quedamos con esa sensación de desánimo contenida, como si hubiéramos esperado otra cosa, otra resolución más feliz.

La película está llena de momentos memorables, escenas corales muy bien dirigidas (como bien le gusta a Berlanga) y todo ello como escaparate de una cínica sociedad en donde parece que sólo sobrevivía el que más contactos tenía (papel muy bien reflejado por José Luis López Vázquez, que siempre hace referencia a su padre cuando quiere conseguir algo). La sociedad imperante, a pesar de poner buena cara ante el resto del mundo por acoger a un pobre a la mesa y más en una cena tan significativa como es la Nochebuena, esconde realmente otras intenciones algo menos benévolas.

Todo eran conveniencias, todo eran un “hoy por ti mañana por mi”… retrato sin duda de una España mezquina, aprovechada y falta absoluta de moral. A pesar de todo esto, Berlanga nos premia con situaciones tan hilarantes como entristecedoras (como los minutos finales en casa de la mendiga mientras dejan a su difunto y recién fallecido, marido). Complementado todo esto por un trío actoral soberbio formado por Cassen, López Vázquez y quizá en menor medida Alexandre. Todos ellos en una maravillosa e inolvidable película. Plácido es quizá de obligada visión para los que descubren poco a poco a Berlanga, para otros muchos es ya todo un clásico.

Valoración: 10 sobre 10
Crítica escrita por Luis Jiménez

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Plácido, de Luis García Berlanga, 8.7 out of 10 based on 7 ratings

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2 Comentarios en "Plácido, de Luis García Berlanga"

    Alvaro_guty, Noviembre 18, 2010 | Permalink |
  • Es mi pelicula favorita de Berlanga junto con el Verdugo

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  • fidelio, Noviembre 18, 2010 | Permalink |
  • En breve publicaré una reseña sobre El verdugo, que creo que también es una obligada en la filmografía de Berlanga.

    Un saludo y gracias por tu comentario, Alvaro_guty.

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