A falta dos semanas para el estreno del remake de Pesadilla en Elm Street, os ofrecemos el análisis retrospectivo de Pesadilla en Elm Street 4: The Dream Master, que a pesar de ser otra vuelta de tuerca más al mismo concepto, arrasó en taquilla durante 1988.

Pesadilla en Elm Street 4
A Nightmare on Elm Street Part 4: The Dream Master
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“No deberÃais haberme enterrado… No estoy muerto”
Tras el estreno de la tercera parte, Krueger ya era en un icono asentado del cine de terror y una cita obligatoria en taquilla para los amantes del género. Un fenómeno como lo es hoy SAW o Harry Potter. Daba igual pensar si la próxima secuela serÃa buena o mala, los fans del “slasher” esperaban su ración de zarpazos, y cualquier información sobre el rodaje de una nueva pelÃcula llenaba fanzines y revistas de cine. Incluso la maquinaria del merchandising habÃa llegado a New Line: no era raro ver gente disfrazada en Halloween, garra de plástico con cuchillas de Ãdem, sombrero y careta de goma. Incluso hoy en dÃa la máscara de Freddy es uno de los artÃculos estrella en las tiendas de disfraces, junto a otras “básicas” como la de Frankenstein o Scream. En ese sentido, la factorÃa Craven-Shaye habÃa conseguido un hito importante.

Para dirigir esta cuarta entrega Robert Shaye contrató a Renny Harlin, otro realizador que verÃa su carrera proyectada gracias a la franquicia, y cuyo fichaje podrÃamos calificar de neutro: ni bueno ni malo. Harlin demostró ser capaz de rodar films irregulares pero muy disfrutables (Jungla de Cristal 2, Las aventuras de Ford Fairlane, Máximo riesgo, La isla de las cabezas cortadas) pero también hábil para perpretrar mediocridades como Deep Blue Sea, El Exorcista: El comienzo, Cleaner ó 12 trampas (su último trabajo).
Por primera vez Robert Englund recibÃa en los créditos iniciales merecidos honores (y honorarios) de estrella. Para el papel principal se pretendÃa dar continuidad al personaje de Patricia Arquette (Kristen en Dream Warriors) pero la actriz se habÃa quedado embarazada, asà que el guión sufrió modificaciones para usarla como puente hacia nuevos intérpretes. La idea inicial de Wagner y Craven era introducir viajes temporales a través de los sueños, pero a los productores este giro les parecÃa complicado de llevar, asà que optaron por repetir la fórmula: Freddy vuelve para vengarse de aquellos que le desterraron de sus pesadillas. AsÃ, en el primer acto, “caraquemada” se cepilla de forma implacable a todos los personajes de la tercera parte, dejando al respetable con un palmo de narices, y Patricia Arquette cede el testigo de heroÃna a Lisa Wilcox (Alice), que hereda los poderes de Kristen para luchar contra Krueger. A partir de ahÃ, más de lo mismo…

De nuevo, en el terreno de lo fantástico, el film nos dejó escenas mÃticas de grandes efectos especiales en una época en la que todo se hacÃa de forma artesana, sin ordenadores,: las caras de las vÃctimas en la pizza (una de las más recordadas por los fans), la trampa para cucarachas, la máquina de press de banca, las vÃctimas de Freddy atrapadas en su cuerpo, la cama de agua… El desarrollo, sin embargo, volvÃa a resultar repetitivo y de final anunciado. La explicación a esto va más allá de un guión endeble: sencillamente no habÃa una historia prevista y las escenas de terror se iban enlazando sobre un esqueleto argumental mÃnimo.

Sin embargo, todo hay que decirlo, aunque el ritmo narrativo era poco apasionante, consiguieron darle un final digno a Krueger y cubrir el expediente con una recaudación en taquilla espectacular. Esta debÃa haber sido la última entrega (¡ esta sà !), porque ya no habÃa mucho más que contar, pero como todos sabemos, la franquicia seguirÃa haciendo caja en años siguientes para New Line. A la teta de la vaca aún le quedaba leche por exprimir.

Por supuesto, Dream Master también nos dejó con momentos absurdos, hijos de una década de estética inolvidable: mención especial en este apartado para la escena inspirada en Karate Kid, amén de los peinados, ropas y músicas ochenteras.
Si bien desde el prisma “fanático” podrÃamos decir que Pesadilla en Elm Street 4 sale bien parada si se compara con otras entregas, desde el punto de vista estrictamente cinéfilo es un film flojÃsimo que sólo tiene cabida dentro del fenómeno que lo encumbra. Eso sÃ, su nivel de producción fue bastante digno.
- Puntuación IMDb: 5.2
- Puntuación Rottentomatoes: 5.4
- Puntuación Cinéfilo: 4.5
ArtÃculo escrito por Jacobo MartÃnez, para Cinefilo
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