Con un poco de retraso os presentamos la crÃtica de Iron Man 2, el regreso del hombre de hierro a la gran pantalla, repitiendo reparto, director y éxito (al menos si nos fijamos en su enorme recaudación de taquilla). Pero ¿Estamos ante una secuela a la altura de la primera parte? La respuesta, tras el rayo de plasma…

Con la primera parte de Iron Man Jon Favreau nos pilló a todos un poco por sorpresa. Digámoslo claro; nadie esperaba gran cosa de un director (y actor) cuyos dos únicos trabajos estaban enfocados al cine familiar (Elf y Zathura: Una aventura espacial), pese a tratarse de films bastante pasables. “Por sus obras los conoceréis”, que suele decirse.
ParecÃa que la elección de Favreau daba por hecho que Iron Man correrÃa la misma suerte que otros superhéroes de “segunda división”. Al menos en mi caso, debo reconocer que acudà al estreno sin excesiva motivación, esperando un resultado mediocre, por encima de bodrios como Daredevil ó Elektra, pero en la lÃnea de entretenimientos bobos como Los 4 Fantásticos ó La liga de los hombres extraordinarios.

No podÃa estar más equivocado. Favreau tomó un superhéroe poco conocido entre el público (al menos el público no-devorador de comics) y lo moldeó a imagen y semejanza de un actor cuyo carácter encaja perfectamente en el personaje de Tony Stark. La idea no podÃa ser más genial. ¿Sarcástico, mujeriego, alcohólico, pendenciero y chuleta? Robert Downey Junior. No habÃa otro mejor para el papel, con esa mirada de “me la suda” y esos aires de “os gusto y lo sabéis”.
Por eso, y porque la pelÃcula no era una mera sucesión de fuegos de artificio, Iron Man caló hondo entre público y crÃtica, conquistando a todos por igual. No era El Padrino, ni se acercada de lejos a la madurez de Nolan con su reboot de El caballero oscuro, pero tampoco lo pretendÃa. La idea era hacer un entretenimiento con mucha caña y un humor gamberro, cómplice con el público, en el que la armadura de hierro no fuera el reclamo, sino el complemento.
Favreau hizo lo que ni Michael Bay ni Stephen Sommers saben hacer: dar por hecho que el público es inteligente y prefiere un guión con personajes trabajados, poniendo los fuegos de artificio al servicio de una historia interesante, no al revés. Y ahà se dio en el clavo, pues Iron Man es en gran parte una obra comico-dramática, más que un “action flick” de pim pam pum (que también…). Cuando pensamos en Iron Man, pensamos más en Tony Stark que en su armadura. Y eso es un logro enorme desde el punto de vista narrativo, sobretodo tratándose de un superhéroe que va cubierto de metal por completo.
Y ahora es cuando os preguntaréis por qué estoy hablando tanto de la primera parte, si esto es la crÃtica de la segunda. Pues bien, porque básicamente Iron Man 2 repite el esquema de su predecesora sin salirse en ningún momento del camino ya trazado, lo que en este caso puede considerarse tanto un punto a favor como en contra.

¿A favor? Poco queda que decir. Robert Downey Jr. clava los chistes y los “one-liners (*)” como nadie, es todo un gigante que se come en la pantalla a quién haga falta. El mamón eclipsa con su carisma a Don Cheadle, Gwyneth Paltrow, Mickey Rourke, Sam Rockwell, Scarlett Johansson y Samuel L. Jackson como si fueran extras de telefilm. Iron Man es Downey Jr., y punto pelota. Y aún asà el resto del reparto está estupendo. Quizás algo histriónico Sam Rockwell, al que no le pega en exceso hacerse el maloso, y algo insulsa Scarlett, que para variar se limita a lucir palmito, pero todos lo hacen bien.
¿En contra? Los diálogos son algo más flojetes y algunas escenas están algo forzadas. Como decÃamos antes, se repiten esquemas: el tira y afloja con Pepper Potts (la secretaria que interpreta de nuevo Gwyneth Paltrow), los flirteos con otras mujeres, el malo que se la tiene jurada a Stark y conoce sus secretos, el módulo energético que da problemas en el pecho… Que sÃ, que hay innovaciones (no las desvelaremos), pero son demasiado circunstanciales y se ven venir desde media milla. Esperábamos algo más de frescura, incluÃda la (poco apasionante) lucha final.

Al terminar el film la sensación es positiva, pero ahà queda ese poso de “Dejà Vu”, de situaciones desaprovechadas, de que les salió bien la primera y no querÃan tocar nada en la segunda. Mickey Rourke, por ejemplo, cumple muy bien, pero su personaje está quizás algo estereotipado en el de villano que odia al superhéroe, y se nos antoja algo desaprovechado.
En cualquier caso, el cómputo global es positivo; Iron Man 2 vuelve a ofrecer un cine de superhéroes más adulto y transgresor, incluso (para quién sepa leer entre lÃneas) es un film plagado de crÃticas al mundo del espectáculo tecnológico, y podemos garantizar que gustará a todos aquellos que disfrutaron con la primera parte.
* One-liners: Frases lapidarias. TÃpicas sentencias de protagonista, generalmente una coña o un puñal…
Valoración: 6 sobre 10
CrÃtica escrita por Jacobo MartÃnez
Noticias relacionadas: