Disfrutar de un peliculón como Gran Torino a los pocos meses de haber visto en pantalla grande El intercambio supone algo asà como celebrar una espléndida fiesta dos veces seguidas. Puede quedarnos la duda de cuál de las dos resultó mejor y compararlas, por esa tendencia casi invencible a escoger que tan a menudo padecemos, pero pronto cae uno en la cuenta de que se trata de dos obras maestras sin paliativos y sin comparación posible.
Es al trabajo de Clint Eastwood, a su gran productividad, que debemos la suerte de poder asistir a dos de sus estrenos en un año en la seguridad de que no saldremos de la sala defraudados por la realización. Sus pelÃculas resultan obras perfectas y esta es la suerte del aficionado: contar con un gran maestro del cine americano vivo.
Quienes se fijan en un aspecto tan accesorio de Gran Torino como el de ver a Eastwood interpretándose a sà mismo a sus 78 años, con ese aspecto de jubilado viudo tan real que tiene en la pelÃcula, creo que se quedan en la pura epidermis, en aquello que parece más obvio: Clint Eastwood es mayor. Les choca que empuñe un fusil en el film y asocian el hecho al tópico de Harry el sucio, el duro, el ejecutor, cuando únicamente está concediéndose a sà mismo el derecho que todos los grandes maestros tienen al humor, a reÃrse de todo y de todos, a contarnos las mejores historias con la ironÃa del sabio, haciéndoles caer en la trampa: no estamos ante un Harry envejecido, todavÃa de gatillo fácil, sino ante Walt Kowalski, un americano que defiende su casa y lo suyo, su modo de vivir, con los recursos de los que dispone y que su sociedad le ha dado.

Gran Torino es desde luego un film lleno de humor explÃcito. Hace reÃr al espectador (a la sala entera) con las chanzas y gruñidos de Kowalski, mientras le infiltra conocimiento sobre lo que está viendo, poniendo asà las bases para la comprensión de uno de los dramas sociales contemporáneos, el cambio en las sociedades occidentales y la convivencia, a través de la cotidianeidad y la bonhomÃa. Pero descanse quien lea: no es esta una pelÃcula de tesis, ni un panfleto social más, de esos acartonados que vemos a veces. Estamos ante una historia que ha interesado a todos cuantos la han visto, sin más, porque se trata de una comedia humana perfectamente contada y eso gusta como el teatro eterno, de ahà su éxito popular.

Gran Torino interesa a todos porque sus personajes están llenos de poesÃa (satÃrica, por lo general) y de vida, delineados perfectamente todos ellos, sin que sobre ni falte un solo rasgo que los caracterice y defina, y eso lo consigue Clint Eastwood en sólo unos pocos brochazos de su cámara, llenos de ternura. El grupo étnico -los jmong- que habita en el vecindario del jubilado Walt Kowalski, veterano obrero de la Ford (¿otra ironÃa más?), queda retratado por el director con un respeto inaudito. Ni glorifica una minorÃa, esa tendencia tan paternalista de muchos autores a buscar lo mejor y más positivo en lo distinto para que entre almibarado en la cabeza del espectador, ni la humilla desde el paternalismo de la superioridad occidental que se digna aceptar al inmigrante. Simplemente, al mostrar lo que hay nos está dando a todos una lección de realidad. AsÃ, personajes como la abuela gruñona de la casa de al lado, el chamán, las mujeres de la familia vecina, su hospitalidad y su gratitud, el adolescente confuso en trance de madurar y hacerse adulto a través del trabajo, su hermana Sue (Ahney Her) y los pandilleros violentos, quedan tan nÃtidamente perfilados que inevitablemente nos traen el recuerdo de los recios caracteres filmados en el cine clásico de John Ford.

Pero no acaba en esos personajes foráneos los tipos que Gran Torino retrata. Los hijos y nietos del jubilado Kowalski (Clint Eastwood), atrapados en los clichés sociales al uso, el cura que fÃa de las instituciones sociales para remediar conflictos personales, el barbero italiano, artesano en decadencia vÃctima de las franquicias de peluquerÃa, el capataz de la construcción, gestor de personal nato, los jóvenes negros marginales y desconcertados por la firmeza del viejo blanco atrevido…, constituyen algo más que el conjunto coral que acompaña la trama para convertirse a su vez en piezas insustituibles de la historia todos ellos, para que esta alcance su sentido total y acabado. Por breve que resulte su presencia en la escena, cada uno de ellos se convierte en pieza de mosaico sin la cual el dibujo resultarÃa incompleto. Cada cual es portador de valores y de rasgos simbólicos que el imaginario social -americano y global- les ha ido atribuyendo a lo largo de generaciones. Todos juntos forman esa mezcla cultural que ha ido construyendo los Estados Unidos de América.

Por eso, analizar el papel que cada personaje juega en este guión serÃa excedernos en el comentario. La figura del joven cura, por ejemplo, y sus diálogos con el protagonista darÃan para un ensayo, teniendo en cuenta que este prototipo –el de capellán- aparece reiterada y crÃticamente en toda la filmografÃa de Clint Eastwood, ejerciendo una suerte de contrapunto con el personaje principal interpretado por él mismo las más de las veces. En Gran Torino, El intercambio, Million Dollar Baby, Space cowboys o Ejecución inminente, por citar algunas de sus más recientes obras, la figura de un capellán resulta clave para definir valores y actos del protagonista e incluso de la trama.
¿Qué tiene, pues, Gran Torino para que se haya convertido en un enorme éxito de taquilla, dentro y fuera de los Estados Unidos? Creo que posee la sencillez de las historias eternas, esas a ras del suelo que todos pisamos, contada con la libertad y el desenfado que alcanzan los grandes maestros -del cine, de la pintura, de la literatura…- cuando llegan a la plenitud de su arte. Con el lenguaje de la calle, con los actos de los hombres y de las mujeres normales y corrientes, Clint Eastwood consigue contar una historia moral que a todos alcanza. PodrÃa decirse que esta pelÃcula celebra el aniversario de los derechos humanos, por la vÃa llana de mostrar que todos los hombres somos libres e iguales (y que cada cual es cada cual…) Parece el manifiesto de ese libertarianismo del que Eastwood se reclama.

Por supuesto, eso ni se duda, los amantes de la técnica cinematográfica podrán observar también en Gran Torino la exactitud del director en el montaje preciso de las escenas, en su enfoque de cámara al mostrar los actores, en el ambiente y el efecto musical necesario en el instante exacto; disfrutarán, en fin, del gran cine que, en palabras de Gilles Jacob, al entregarle la Palma de Oro honoraria, pertenece a la saga de Bresson, Ford, Ozu, Satyajit Ray o Rossellini. Modestamente, me adhiero a la propuesta.
Análisis realizado por J.F. Sebastian para Cinefilo.es
Editado por Jacobo MartÃnez
[ Por cierto, sin que sirva de menoscabo para el espectáculo que podrán contemplar cuando vayan a verla quienes todavÃa no lo hayan hecho, ¡menudo fracaso de doblaje el que nos han propinado! Estoy deseando verla en versión original con subtÃtulos para perder el mal sabor de las voces de Atontao y otros cuantos más, en una más que sospechosa traducción del inglés al español ]
5 Comentarios en "Gran Torino, de Clint Eastwood"
No estoy de acuerdo contigo en muchas cosas.
Eastwood esta sobrevaloradÃsmo últimamente. Si no fuera por la actuación de Eastwood, Gran Torino serÃa un telefilm puro y duro porque Eastwood-director en esta peli no aporta nada de nada.
Las pinceladas que el guionista le da a los personajes estarÃan bien si no fuera porque ningún secundario sobresale especialmente. El actor que hace de “Atontao” esta francamente mal, por citar un ejemplo.
Y para acabar de rematar el final es precitadÃsmo. La peli se toma su tiempo para, al final, acabar de sopetón.
Ojo, la peli, en general, es notable, con diálogos con mucha chispa, pero no ensalcemos cosas, que no merecen que se ensalcen.
es una lstima que se retire como actor..
lo primero es decir que he sido y soy un gran fan de clinteastwood desde hace muuucho tiempo.
en cuanto a esta peli,lo de los doblajes de los secundarios penosa.. es ridicula. estoy acostumbrado a verlas en version original y esto es penoso
el final sin destriparlo es ya el colmo. empezó con estas ideas en “sin perdon”, pero es que ya no mas!!! eastwood simpre fue fiel a su estilo de como quiera llamarsele “belico”, “ojo por ojo”, “republicano” e incluso innatamente americano.
su filosofia era la de la mano dura. si un ladron entra en tu casa y mata a tu familia, tienes derecho a ir detras de el y cargartelo. a el y a su familia si es necesario
con los años seha ido acaramelando muy peligrosamente… vuelve a tus fueros eastwood!!!
no sé que serÃa de nosotros si EEUU se hubiese guiado de ese espiritu en la segunda guerra mundial
la paz actual se debe a la supremacia militar de eeuu. dales pie a los “malos” para que enseñen los dientes y estaremos todos perdidos
me parecio aburridisima, la tipica peli de domingo por la tarde…en fin… desde mystic river, el abuelo no ha pegado una
Me parece que tildar gran torino de rollo o sencillamente criticar un “ablandamiento” del director, me parece no tener ni pizca de sensibilidad.
Con Gran Torino estamos ante una pelicula “de verdad”, sencilla, sin efectos especiales, rodada con cuatro perras, pero con una sensibilidad y un saber hacer espectaculares.
Para mi es como si con Walt Kowalski Eastwood nos presentara el ocaso de todos sus héroes, de sus personajes más importantes, pero aquà lo presenta sin romanticismo, sin un blidaje especial, sencillamente humano, y anciano.Es un auténtico testamento cinematográfico, con la desmitificación definitiva de sus personajes, como ya hiciera con sin perdón.
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