Steven Soderbergh estrena hoy en salas españolas su segundo trabajo en menos de un año. Tras Che: Guerrilla, el director de Traffic y Sexo, mentiras y cintas de video vuelve con ¡El Soplón! (The Informant!) al género de la comedia algo loca, pero sobretodo sutil, que tanto éxito obtuvo con la trilogÃa de Ocean’s Eleven (aunque sin su elegancia).
Pero esta nueva pelÃcula, protagonizada casi en exclusiva por Matt Damon, es más de lo que en realidad aparenta ser. Como su propio protagonista…

En verdad no es fácil hablar de una pelÃcula como ¡El Soplón! sin tener que soltar datos relevantes de la trama. Ésta, aparentemente, no tiene por qué albergar secreto ninguno. Pero es que esa es la gracia de la pelÃcula. No el que tenga un secreto, sino el mismo secreto en sà mismo, que por supuesto voy a intentar no revelar realizando alguna que otra virguerÃa gramatical.
Basada en la novela homónima de Kurt Eichenwald, ¡El Soplón! es una pelÃcula bastante peculiar, no por su trama, que en el fondo es de lo más convencional que uno se puede echar en cara, sino por sus formas.
Soderbergh construye una pelÃcula alrededor de su personaje central, Mark Whitacre, interpretado por un inconmensurable Matt Damon (que pide una nominación al Oscar® a base de susurros en off). Imprime a la perfección la personalidad de Mark en el guión del film (firmado por Scott Z. Burns), lo cual no deja de ser curioso, pero no termina resultando precisamente un punto positivo, ya que el ritmo se ve mermado considerablemente hasta la posibilidad de poder crear confusión en la platea sobre lo que está pasando en pantalla.
Los acontecimientos suceden de forma muy rápida en todos los sentidos, pero la pelÃcula se va haciendo cada vez más lenta por falta de datos y paciencia… hasta que la trama se quita la máscara y desvela su secreto. Entonces, claro está, todo adopta su forma original, y se destapa la broma. Si antes las risas venÃan de lo absurdo, de la torpeza de un personaje excesivamente benévolo e ingenuo en apariencia, ahora se acentúan gracias a las rocambolescas situaciones que van sucediendo ante nosotros.
En ese aspecto (que el protagonista trascienda a la trama y se convierta además en el ritmo de la pelÃcula, como si él mismo la hubiera escrito) es brillante. Pero hasta el precio que determinarÃa la paciencia del espectador por culpa de ese ritmo tan puñeteramente irregular.
El resto de elementos de la pelÃcula casan a la perfección con la personalidad de ésta. Los miembros del reparto que quedan están a la altura en cualquier momento, aún y cuando Damon les pasa la mano por la cara constantemente, con especial mención a un Scott Bakula que, de tan irritado, resulta cruelmente divertidÃsimo.
La banda sonora de Marvin Hamlish, original y descacharrante, no hace más que acentuar el extraño contraste entre el sentido del humor de la pelÃcula y su curiosa estética retro: ambientada en la década de los noventa, está rodada como una pelÃcula de los setenta, gracias a la eficaz fotografÃa del propio Soderbergh, que ha trabajado bajo el seudónimo de Peter Andrews.
¡El Soplón! es, en definitiva, una mirada al escándalo de la fijación de precios con la que se relacionó a la empresa agricultora ADM (Archer Daniels Midland), siempre desde la peculiar perspectiva de su protagonista. Un film que, si no fuera por su director y el particular tono que reina en general durante gran parte del metraje, serÃa uno más en cartelera.
Y Matt Damon. En qué monstruo se ha convertido este chico.
Valoración: 6.5 sobre 10
CrÃtica escrita por Rafa Delgado
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2 Comentarios en "¡El Soplón!, de Steven Soderbergh"
Pues menuda sorpresa con Matt! A mi en las de Ocean’s me gusta bastante, aunque tampoco resalta mucho…
Pero vaya, que la pelÃcula tiene sus cositas, pero tampoco es gran cosa, no? xD
Exactamente, Aletshe.