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El Caballero Oscuro: La leyenda renace, de Christopher Nolan (II)

Alberto González

Sab, 21 Julio 2012

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Christopher Nolan pone el broche de oro a lo que podríamos considerar como la refundación cinematográfica definitiva del superhéroe en la pantalla grande. El Caballero Oscuro: La leyenda renace es el punto final a una trilogía que ha despertado tanto interés como expectativas desmedidas a lo largo de los años. ¿Está su último capítulo a la altura de la leyenda del cruzado enmascarado?

No era fácil. Pero es que adaptar a un personaje como Batman, tan lleno de dilemas morales y dobleces en su personalidad –sobre todo desde su particular “revisión” a finales de los ochenta–, nunca lo ha sido. Volvamos la vista hacia atrás. Estamos en 2005. La Warner Bros. lucha desesperadamente por reiniciar la franquicia de Batman, que llevaba herida de muerte varios años tras dos y últimos desastrosos intentos de Joel Schumacher por encauzar al venerado murciélago con un estilo visual y un argumento más propio del folletín y el tebeo infantil. Aquellos intentos erraron sobremanera, y en la productora, se buscaba hacer algo nuevo, fresco. Christopher Nolan lo consiguió. Con la ayuda de David S. Goyer y su hermano, Jonathan Nolan, elaboraron una historia, basada en la etapa más oscura y realista de Batman, que logró llevar toda la mitología y el heroísmo plasmado en las viñetas a lo largo de los años por escritores de reputada fama en el mundo del cómic, como Frank Miller y Jeph Loeb, al elemento cinematográfico. Un poco de aquí, un poco de allá y un reparto plagado de estrellas, hicieron el resto. El resultado salta a la vista, y con el paso del tiempo, Batman Begins se ha convertido no solo en una de las mejores películas del héroe, sino en una de las mejores películas de los últimos tiempos. Pero lo mejor estaba por venir.

Y es que El Caballero Oscuro, estrenada en 2008, era una evolución lógica en todos y cada uno de los aspectos que hicieron grande a su predecesora. Es difícil catalogar el impacto que generó la secuela, ya que se renovó por completo el mito del héroe, se añadió uno de los villanos y personajes más carismáticos de la mitología de Batman –el Joker de Heath Ledger pasará a la historia y prevalecerá grabado a fuego en las retinas y mentes de toda una generación de espectadores– y se continúo con un estilo visual y argumental que a la postre, marcaría por completo futuras adaptaciones cinematográficas de otros superhéroes también mitos del cómic. Nolan, como director, supo encauzar un proyecto más grande, titánico y complejo que su anterior trabajo, coqueteando con temas profundos, como el eterno duelo interno del personaje protagonista sobre su papel como héroe –Bruce Wayne se debatía a lo largo del metraje una y otra vez con la opción de abandonar su rol como Batman y guardián de Gotham llegado el momento–, o la terrible posibilidad de acabar convertido en un villano en función de nuestras acciones –la inclusión de Harvey Dent (Aaron Eckhart) como catalizador y eje central de la trama de la película es todo un acierto–. La segunda entrega fue todo un éxito, y estableció un nuevo nivel en las producciones de semejante calibre, que dejaban de ser simples taquillazos veraniegos, para convertirse en cintas con trasfondo, contenido y “sustancia”. Las expectativas sobre esta tercera parte, tras el cierre de una película tan redonda como El Caballero Oscuro -llevándonos a un escenario realmente prometedor en sus últimos minutos–, eran muy altas.

El Caballero Oscuro: La leyenda renace –título comercial elegido en nuestro país–, llega a las salas como punto definitivo a la trilogía iniciada por Christopher Nolan y su equipo, y nos brinda la oportunidad de finiquitar un ciclo que marcará un antes y un después –si no lo ha marcado ya, como así creo firmemente– en el mundo del séptimo arte.

Con un titánico e irrepetible reparto, encabezado por Christian Bale –al que todavía le quema en las manos el merecido Oscar al mejor actor secundario por su brillante actuación en The Fighter–, Gary Oldman, Joseph Gordon-Levitt, Anne Hathaway, Morgan Freeman, Michael Caine, Marion Cotillard y Tom Hardy, El Caballero Oscuro: La leyenda renace parte de una situación crítica para su principal protagonista, pues para bien o para mal, Gotham lleva ocho años sin necesitar a Batman, habiendo pasado página desde la trágica muerte del querido Harvey Dent. Encontrándose plenamente capacitada para encerrar a todos aquellos criminales que surcan sus calles y para retener a todos aquellos, que alguna vez, la pusieron en peligro. Jim Gordon y su equipo, así como sus más allegados, se encargan de cumplir con sus obligaciones, e intentar pulir todos esos flecos que puedan perturbar el longevo periodo y tiempo de paz que vive la urbe. En esta disyuntiva, con una ciudad que no lo necesita –pues la salvó una vez en base a una mentira que aceptó cargar sobre su espalda–, Bruce Wayne, se bate entre el duro peso de la realidad, con una empresa en quiebra y una vida social a la deriva. El otrora príncipe de Gotham, se encuentra esperando el golpe y la estocada definitiva que la entregue de una vez por toda a la más eterna oscuridad. Pero el pasado nunca olvida, y en la misma oscuridad que antaño le sirvió para ocultarse y luchar contra el crimen, y en lo más profundo de la ciudad, viven fantasmas y peligros que lo volverán a poner en el traje de Batman y  en la eterna batalla por el corazón y el alma de Gotham una vez más. Tendrá nuevos compañeros, viejos aliados y esperanzadoras ayudas, pero el reto al que se someterán, requerirá más sacrificios que nunca.

El argumento base de El Caballero Oscuro: La leyenda renace gira alrededor de varios temas ya vistos en los anteriores capítulos de la saga. Sin desvelar ningún aspecto fundamental o concreto de la de la trama, os diré que es inevitable pensar en la constante historia de redención, de culpabilidad, de venganza –o de llegados a cierto punto, incluso de ira–, ya que dichos sentimientos y valores vuelan constantemente sobre unos personajes sólidos, realistas y coherentes –todos y cada uno de ellos– con la realidad que le has tocado vivir como ciudadanos de una ciudad que exclama auxilio. El guión de esta última entrega es más sólido que nunca, pues Nolan se ha preocupado –sin dejar de lado su efectista estilo de narración– en entablar una realidad más cohesionada, coral y compleja, tocando temas bastante más profundos de los habituales en sus últimos trabajos. La entrada de Bane -interpretado por un correcto Tom Hardy, uno de los actores fetiche del director- como enemigo a batir, brutal e implacable, añade momentos de verdadera y necesaria épica en un capítulo final como el presente, consolidando de manera física y verificable la lucha de Batman contra cualquier enemigo que se atreva a dañar no solo a Gotham, sino a la moral de sus civiles y ciudadanos.

Si manejar una película así -tan llena de distintas y diferentes motivaciones personales-, no es tarea fácil, la cosa se complica todavía más, si te encuentras en la obligación de mostrar la dura realidad de la tarea y responsabilidad del personaje de Batman, que tras su manto de épica y heroicidad, se haya bajo un peligroso contraste interior que le pone bajo el miedo, la incertidumbre y la duda, demostrando que detrás de cada máscara, sigue existiendo un hombre de carne y hueso tan real como vulnerable. Christian Bale, que parecía algo desdibujado en la anterior película -quizás engullido por el omnipresente papel de Heath Ledger-, goza por fin de varios momentos álgidos y destacables a lo largo del extenso metraje de la cinta, y eso, se agradece. Con respecto a las caras nuevas, con las que había ciertas reticencias, decir que hacen algo más que cumplir con su nombre en el cartel, aportando al ya citado ecosistema coral de la cita, una serie de momentos y situaciones hasta ahora no vistas en la saga del murciélago. Especialmente destacable el papel de Selina Kyle -una eficiente Anne Hathaway-, o el de Joseph Gordon-Levitt, que parece crecer en pantalla cada vez que se pone bajo las órdenes de Christopher Nolan -con el que ya trabajó en Origen-.

Pero El Caballero Oscuro: La leyenda renace, no es solo un retrato intimista sobre el precio a pagar por ser el héroe en tiempos difíciles: es también un espectacular viaje cinematográfico, lleno de momentos increíbles, efectistas y bien rodados. Christopher Nolan, pese a mostrar sus típicos tics y defectos -un montaje algo apresurado, unido a una constante falta de localización espacial en algunas escenas de acción o a la sempiterna charla o monólogo en público de las intenciones de este u otro personaje-, confiere algunas de las secuencias más vibrantes y emocionantes a nivel visual de toda la saga. Bien esparcidas a lo largo de la película, El Caballero Oscuro: La leyenda renace aprovecha al máximo las capacidades de la tecnología IMAX -costosa, pesada y de difícil manejo-, mostrándonos momentos de verdadero ensueño y éxtasis visual -el equipo de localización ha hecho un trabajo increíble, y poder rodar en Nueva York o Los Ángeles, así como en la India o la habitual Chicago se ha confirmado como todo un acierto- que llegados al clímax de la película, estallan en perfecta coreografía y armonía estética.

Pese a que es una película de superhéroes, El Caballero Oscuro: La leyenda renace está envuelta bajo el manto oscuro de la capa de un personaje -como Batman- que es toda una representación de lo bueno -y malo- del ser humano, pero que a la postre, confiere y muestra la dura realidad con la que nos ha tocado vivir, y en la que, si cualquiera se lo propone, siempre se puede salir adelante. En tiempos indecentes, complejos, y llenos de tristeza y agonía diaria para muchísimas personas -que a la postre, también son espectadores-, este tipo de historias son más necesarias que nunca. El último Batman de Nolan es un compendio casi absoluto de buen hacer, y cierra el círculo de su saga de forma brillante. No tiene apenas faltas, fallos o errores demasiados evidentes, y los que tiene, son fácilmente perdonables si nos fijamos en sus aciertos y puntos positivos. En otras palabras: la balanza -expectativas y falsas esperanzas del espectador más influenciado y soñador aparte-, se inclina a favor de lo mostrado en la pantalla de manera impepinable. Y es que el legado que nos deja Nolan como artífice de esta saga, es incalculable. A buen seguro, y ya pasado un tiempo -necesario para valorar en conjunto y con perspectiva-, nos daremos cuenta de la personal rúbrica, única e irrepetible, con la que se han firmado semejantes películas. El Caballero Oscuro: La leyenda renace no es perfecta, pero es que, pese a quien le pese, ninguna película lo es. La realidad no lo es.

Crítica escrita por Alberto González

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El Caballero Oscuro: La leyenda renace, de Christopher Nolan (II), 8.6 out of 10 based on 37 ratings

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