Algo está pasando en el cine español… No, esperad. La coletilla “cine español” es demasiado global, porque abarca todo lo que se considera cine hecho en nuestro paÃs.
Asà que… sÃ, ya está. Algo está pasando en el mundo del largometraje español. Y es que, como un choque entre dos dimensiones diferentes, el mundo del cortometraje nacional, rico, variado y repleto de talento, está empezando a invadir esas bastas tierras de las pelÃculas hechas en nuestro paÃs que superan los sesenta minutos de duración.

Esas tierras desérticas, ocupadas por un pueblo habitado únicamente por ancianos, y sin esperanza de vida, que de bote pronto comienza a recibir a nuevas y más jóvenes generaciones, con las ideas más claras e ideas más frescas.
El pueblo, condenado a la monotonÃa de la carencia de temas, al monopolio de unos pocos y al amiguismo exasperante, recibe inesperadamente una inyección de vida.
No sólo detrás de las cámaras, sino también de los teclados, de las pantallas de ordenador, y de los escritorios de oficina. Alguien ahà arriba se ha empezado a dar cuenta de que, si no promocionas una pelÃcula, nadie se va a interesar en ir a verla. La revolución no sólo comenzó con los dueños de ese monopolio -Pedro Almodóvar con su merecida lluvia de premios, y Alejandro Amenábar con su sentido del cine comercial norteamericano-, sino con los directores más “pequeños” y las producciones más ambiciosas. AsÃ, El orfanato y REC se convirtieron en dos de las pelÃculas más taquilleras de 2007, gracias a sus magnÃficas campañas promocionales, Y sobretodo, Internet, el instrumento publicitario perfecto.
Este año hemos sido testigos de la madurez del saber venderse del cine español. Mentiras y gordas y Fuga de cerebros, que pese a no ser productos de referencia y calidad precisamente, han arrasado en taquilla y se han sabido mantener, a pesar de las constantes embestidas del cine más comercial y norteamericano. La gente ha hablado de ellas, se han publicitado como es debido y, por ende, han tenido éxito.
Quizá Pagafantas no será tanto o igual de conocida como esas dos pelÃculas, pero lo que es seguro es que es otra cinta española que ha sido promocionada con eficiencia, saber hacer y, sobretodo, buen gusto.
Lo que sà que supone Pagafantas es el debut en el mundo del largo de Borja Cobeaga. Este joven donostiarra, cineasta y guionista, ya sorprendió a propios y extraños en el ámbito del corto en el pasado. Su primer trabajo, La primera vez, un divertidÃsimo cortometraje protagonizado por Marivà Bilbao y Aitor Beltrán, le valió varios premios en certámenes como el Festival Internacional de Cine de Gijón, el de Málaga, e incluso una nominación al mejor cortometraje en los Premios Goya de la Academia, en 2002.
El reconocimiento general se lo ganó, a pulso, con su segundo corto, Éramos pocos, donde repetÃa con Marivà Bilbao, y se le unÃan Ramón Barea y Alejandro TejerÃas. El corto, de 16 minutos de duración, destacaba, al igual que su anterior trabajo, una realización relajada, exponiendo de forma formal, elegante e incluso académica, pero con un sentido del humor irónico y minimalista realmente puñetero. Esa vez, y de forma muy injusta, Cobeaga no fue nominado al Goya. Pero para sorpresa de todos, recibió una nominación al mejor cortometraje en los Oscar de Hollywood, repitiendo el logro que dos años antes consiguió su colega Nacho Vigalondo con su fascinante 7:35 de la mañana, donde tenÃa un pequeño papel.
Puede que éste fuera el último empujón que le faltaba a Borja Cobeaga para debutar con Pagafantas, una comedia protagonizada por Gorka Otxoa, Sabrina Garciarena, Kiti Manver y Óscar Ladoire, y rodada Ãntegramente en Bilbao.
No sé si por ser precisamente su primer largometraje, en Pagafantas se pierde parte del gancho sarcástico, de ese encanto con rostro de gamberrito adorable que esconde la mano, que tanto adoré en sus dos cortometrajes. Se pierde parte de lo sugestivo para dar la bienvenida a lo directo, a la risa del redoble de tambor y gráficamente explÃcita. Y sobretodo la formalidad. Me topo con una pelÃcula visualmente pobretona, casi televisiva, que encuadra de vez en cuando, a menudo y poquito, todo a la vez.
Sin embargo, es divertidÃsima.
Prácticamente todo el reparto está inspiradÃsimo, sobretodo un Gorka Otxoa en estado de gracia que muy bien podrÃa proporcionarle una nominación al Goya el año que viene (ya se sabe cómo van estas cosas, alguien te hace gracia y pum, le nominas), una Sabrina Garciarena limitadÃsima, pero simpática y perfecta para el papel; y un Óscar Ladoire listo y pÃcaro como él solo, que llena la pantalla aún y sin mover ni un músculo (adorablÃsima escena final con Kiti Manver).
El libreto, del propio Cobeaga y de Diego San José, como ya he mencionado no es nada sugestivo como los anteriores trabajos del donostiarra. No obstante, su carácter directo termina convenciendo gracias a su honestidad en su historia, y a su empatÃa para con el público tanto masculino como femenino, pero sobretodo gracias a la ayuda de una puesta en escena que va donde tiene que ir en todo momento, sin puntos muertos y sin dar ningún respiro y/o momentos de aburrimiento al espectador.
Y lo que es mejor, resulta una clara mofa de las tÃpicas y tópicas comedietas románticas que, por desgracia, también se hacen en nuestro paÃs. Hábilmente hace escarnio de ellas recurriendo como principal argumento a la más cruda de las realidades, y al final incluso se permite el lujo de juguetear con el género, de forma muy breve y sutil, como si el mismo Cobeaga y el propio Alfred Hitchcock se tirasen en un cajón de arena infantil para jugar con las barbies de sus hermanas.
Sin duda, la mejor pelÃcula española de lo que llevamos de año.
Valoración: 7 sobre 10
CrÃtica escrita por Rafa Delgado
No existen noticias relacionadas.
1 Comentario en "Pagafantas, de Borja Cobeaga"
Sà señor!
DivertidÃsima, toda una sorpresa! Yo que pensaba que me iva a aburrir (debido a la “fama” del cine español) y sin embargo salà con dolor de tripa de tanto reir xD
Si éste es el camino que va a llevar el cine español, bienvenido sea!
Felicidades por la crÃtica, Rafa! ^^