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Good, de Vicente Amorim

Jacobo Martínez

Lun, 25 Mayo 2009

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Esta semana J.F. Sebastian, uno de nuestros dos críticos habituales en Cinéfilo, se ha pasado por la sala oscura para ver Good, el film protagonizado por Viggo Mortensen y dirigido por el poco conocido Vicente Amorim. Nos os perdáis el análisis de una de las propuestas más interesantes que se estrenaron hace unos días.

Crítica Good

- ¿Cree que podría escribir algo para nosotros?

Si Vicente Amorim, el director de Good, nació en Viena y es hijo del actual Ministro de Asuntos Exteriores brasileño, no sería aventurado suponer que nació allí por mor del trabajo paterno. En efecto, Amorim nació en Viena como podría haber nacido en cualquier otro destino diplomático, pero ha sido en Brasil, su país, donde ha desarrollado su carrera cinematográfica (¿se fijan, qué de brasileños vienen pegando fuerte en el mundo del cine desde hace años?) Allí ha realizado seis films, además de otros trabajos en cine, entre los que destaca El camino de las nubes, su éxito de 2003. Habrá sido tal vez aquella misma casualidad que le vio nacer en la tierra que formó parte un día del III Reich (Austria) la que le ha llevado ahora a dirigir esta película sobre el desarrollo y ascenso del nazismo en clave particular. Nunca se sabe. Lo cierto es que la productora Miriam Segal fue quien le convenció para dirigirla. Dice el propio Amorim que ella buscaba un director no europeo, que mirase el fenómeno del nacionalsocialismo con otros ojos, para filmar un guión basado en la obra teatral Good, del dramaturgo inglés C. P. Taylor, y que había quedado impresionada por su O camino das nuvens. Así será, pues lo cierto es que aquí tenemos Good convertida en cinta.

Good (1980) fue una obra de teatro de éxito en el Reino Unido y en los Estados Unidos, interpretada espléndidamente por la Royal Shakespeare Company, que entusiasmó al público por sus giros inesperados (los actores rompían a cantar de pronto, desvelando ante el espectador el curso de los pensamientos del protagonista) y por la fuerza de una historia que iba desgranando la progresiva participación de un hombre corriente en el ideario nacionalsocialista y su ascenso social a través de la colaboración con el partido en el poder en la Alemania de Hitler. Todos los tópicos del hombre culto alemán, civilizado, de clase media, soldado en la Primera Guerra Europea, profesor de literatura en la década de los 30 alemana, crítico con el ideario nazi y con Hitler, al tanto de las corrientes de pensamiento modernas, el psicoanálisis, la literatura francesa…, los posee John Halder, el protagonista de Good.

La historia comienza realmente el día que Halder (Vigo Mortensen) es llamado a la Cancillería del Reich, donde un alto funcionario alaba una novela suya y le hace una propuesta irresistible: que escriba algo para el partido del gobierno, algo sencillo, un ensayo basado en el argumento de su obra. La novela relata un caso de amor y buenos sentimientos que empujan al héroe a matar a su propia esposa, víctima de una enfermedad incurable, para que deje de sufrir (¿les suena?) El jerarca nacionalsocialista le halaga y le presiona a la vez, hasta conseguir lo que ni su suegro había logrado de él: que escriba el ensayo y su afiliación al partido nazi, dos hechos que marcan en adelante su progresión social.
Pero Halder es un hombre cargado de buenas intenciones. Bueno hasta decir basta, no participa de lo que se está cociendo en su patria. Amigo íntimo de su psicoanalista -judío alemán y compañero de armas en el pasado-, cargado de dilemas personales y profesionales, dubitativo, con su madre enferma, su esposa neurótica, sus dos hijos y sus dudas académicas y vitales, incluso padece un tipo de alucinaciones que le hacen ver y escuchar a quienes le rodean romper a cantar bellas canciones de Mahler, cuando la angustia le asalta… El es un hombre bueno y no hace daño a nadie.

Halder no toma parte activa en las medidas de eugenesia social que ha emprendido el régimen para acabar con las vidas de los enfermos crónicos, de los discapacitados, de los locos, de cuantos resultan onerosos para la nueva higiene social nacionalsocialista. Él, simplemente, escribe su ensayo, da conferencias, inspira las buenas ideas, los buenos sentimientos, las emociones que legitiman acabar con aquellos cuya vida ya no posee dignidad suficiente y resultan además un estorbo para las necesidades de una economía de guerra. El no participa activamente en las muertes pero como alto miembro de las SS es nominado precisamente inspector de esos hospitales para enfermos crónicos donde se producen los hechos (unos hospitales que llegaron a quedar realmente vacios en un par de años), como será también inspector de la solución final, el holocausto, mientras pretende buscar a su viejo amigo, el psicoanalista judío en los campos de concentración.

Good no nos enseña explícitamente las acostumbradas atrocidades del nacionalsocialismo, como ocurre en otros films de temática semejante, sino que de forma sinuosa nos va mostrando la trayectoria de un cómplice, un prototipo social, un paradigma de la cooperación necesaria sin la cual ciertas cosas es difícil que ocurran. Auswichtz no fue un producto químicamente puro, simple, no fue un hecho fatal, únicamente fruto de las ideas equivocadas de Hitler y sus acólitos, viene a decir esta película. Aquí el villano es el bueno, o al revés.

Y como villano bueno, Viggo Mortensen hace un papel estupendo. Si estuvo espléndido como agente de la mafia rusa en Promesas del Este, en esta película su expresión amable y atractiva, su modestia, que nunca se ve alterada en todo el film, da el tono perfecto del bondadoso y pusilánime protagonista. Mortensen se desliza por la pendiente del mal con la mejor de las caras y consigue que el espectador participe de sus debilidades, esas cuyos efectos letales jamás se hacen visibles en pantalla. En este sentido la cinta es un verdadero logro y su lenguaje un tanto teatral se corresponde a la perfección con la idea del guión. Construida en base a cuadros y con un montaje eficaz y discreto, honra la obra de teatro que le dio la luz y creo que con ella Amorim ha hecho un excelente trabajo, sin caer jamás en la facilona tentación de lo espectacular a que tanto se prestan las películas sobre el nazismo alemán.

En cuanto al resto del elenco: Jason Isaacs (Maurice, el psicoanalista judío), Gemma Jones (madre de Halder), Steven Mackintosh (Freddie), Mark Strong (Bouhler), Ruth Gemmel (Elisabeth), David de Keyser (Mandelstam), Jodie Whitaker (Anne), Anastasia Hille (Helen), ponen todos el grado justo de protagonismo que corresponde a una obra de esta naturaleza, como digo tan contaminada teatralmente, permitiendo que en ningún momento decaiga la labor principal de Viggo Mortensen. Tal vez un tono algo más bajo en algunas voces del doblaje hubiese honrado todavía mejor el producto, pero no se puede tener todo…

Good es una excelente película, vayan a verla, se la recomiendo; ya extraerán ustedes mismos la moraleja.

Análisis realizado por J.F. Sebastian para Cinefilo.es
Editado por Jacobo Martínez

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Good, de Vicente Amorim, 7.0 out of 10 based on 2 ratings

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1 Comentario en "Good, de Vicente Amorim"

    Ribus, Septiembre 2, 2009 | Permalink |
  • La tengo unas ganas terribles…

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