Sigilosamente, con mucha discreción y demasiado desapercibida a pesar de la buena acogida conseguida en su paÃs de origen, ha llegado esta semana a nuestras pantallas una producción independiente americana que ha supuesto un revulsivo en las esferas crÃticas de este mundillo y que tiene un buen puñado de papeletas para hacerse un sitio entre las mejores pelÃculas “indies” del año.

Buscando un beso a medianoche llega con la vitola de muchos premios y menciones en festivales tanto americanos (Florida, Afi Fest) como europeos (Edimburgo, Gijón) y tiene ese plus de ser una ópera prima de su director Alex Holdridge que augura excelentes expectativas pero también comparaciones casi odiosas. En este caso, la referencia obligada y sempiterna suele ser la también ópera prima de Richard Linklater: Antes del Amanecer, lo que es bastante lógico una vez sabido que Holdridge y Linklater nacieron en Austin (Texas) y son buenos amigos desde hace años.
Lo curioso es que el verdadero valor radica en la sencillez de su planteamiento, la historia es sencilla pero sólida, los diálogos son impecables y, por supuesto, las actuaciones se ajustan perfectamente a lo que se espera de la historia, Scoot McNairy y Sara Simmonds son los protagonistas absolutos que tampoco arrollan a sus personajes, sino que se dejan llevar por la suave melodÃa que ha conseguido Holdridge. La producción visual está a la medida, discreta pero muy eficaz y en un sugerente y melancólico blanco y negro, que retrata Los Angeles desde un punto de vista muy europeo.
Es la frescura de estas producciones la que suele atrapar al espectador, y cuando además uno se encuentra ante una pelÃcula tan redonda, donde no hay ninguna arista y con todos sus elementos perfectamente encajados y equilibrados,  es cuando toca levantarse de la butaca con la sensación de haberse metido al bolsillo hora y media de puro cine; y que, sabe Dios cuando tendremos oportunidad de volver a disfrutar.
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