Entramos en la recta final del Festival de Málaga. Hoy jueves, hemos asistido al pase de Buscando a Eimish, la primera pelÃcula de Ana RodrÃguez Rosell, una historia algo inocente sobre la búsqueda de la estabilidad y la seguridad y el lugar propio en las complicadas relaciones de pareja.

Las relaciones de pareja y sus argumentos o historias resultantes y correspondientes, pese a lo trillado que pueda parecer, cimientan gran parte del género cinematográfico. De una u otra manera, Buscando a Eimish es una de estas tÃpicas y consabidas historias -pese a que se envuelve de un cierto halo estético muy interesante-, y aunque sus intenciones son loables, y la cinta guarda bastante interés en su metraje, no termina de cuajar del todo en su narración. La pelÃcula, paradójicamente, comienza con la abrupta desaparición de Eimish (una guapÃsima y enigmática Manuela Vellés). Lucas, su pareja (interpretado por Óscar Jaenada), viajará y emprenderá una búsqueda en tren constante e incasable en pos de recuperarla, recorriendo y visitando diversos paÃses de Europa, contactando con antiguos amigos, ex novios y familiares de Eimish, y sufriendo su propio viaje interior que le llevará a examinar los orÃgenes y causantes de esta extraña e inesperada fuga. Eimish, por su parte, aprovechará su correspondiente anábasis para restablecer viejos vÃnculos y amistades, asà como para cerrar heridas del pasado todavÃa latentes.
Ana RodrÃguez Rosell sabe elaborar y mostrar un curioso plantel de personajes originales y únicos (especial mención al encarnado por Jan Cornet), que irán desfilando por la pantalla y que colaborarán en la construcción del inmenso y complejo puzle que supone la personalidad y la vida de la propia Eimish para los ojos de Lucas, que no comprende la situación en la que se ha visto envuelto repentinamente. Buscando a Eimish no es solo una pelÃcula de viaje y búsqueda de la persona amada. Es un pequeño viaje interior al fondo de las relaciones más Ãntimas y personales. Desgraciadamente su directora, pese a contar con un reparto consolidado (la esporádica participación de Emma Suárez ayuda a ello), y unos personajes y puntos de vista interesantes, se queda en la forma, no ahondando ni afirmándose lo suficiente en algunas de las situaciones planteadas, y ofreciendo por consiguiente, un resultado demasiado etéreo.
De impecable gusto estético, de delicada banda sonora y de eficientes y correctÃsimas actuaciones, Buscando a Eimish pese a su dispersión, es buen drama. Tras sus evidentes fallas, esconde y reside algo. Quizás no sea de fácil digestión para la mayorÃa de espectadores, y puede que su planteado trayecto cinematográfico sea demasiado largo para muchos ojos, pero merece una oportunidad.
CrÃtica escrita por Alberto González
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