Edward Zwick retoma el amor como punto de partida para una historia a caballo entre lo romántico y lo humano. Amor y otras drogas, a pesar de no alejarse de los cánones, trae algo más de intención. Echa para atrás al principio, pero el resultado no desmerece del todo.

Vaya por delante mi más sincera admiración ante Edward Zwick, un director que siempre resulta efectivo y honesto con el público. Su cine quizá no sea un modelo a seguir, pero siempre resulta contundente y rara vez se va por las ramas. Amor y otras drogas demuestra que el director sabe perfectamente encauzar las historias y llevarlas a un terreno algo más humano.
Estamos a mediados de los noventa, Jamie Randall es un joven vendedor de aparatos de imagen y sonido cuya principal virtud es la de encandilar a cualquier jovencita con tal de, no sólo venderle lo que sea, sino de llevarla a la cama. Lo curioso es que lo consigue y ésto le trae más de un disgusto. Pero decide tomar otro rumbo en su vida e introducirse en el negocio de los representantes farmacéuticos. Gracias a un contacto en la empresa Pfizer, Jamie conoce a un montón de médicos y de lo implacable que resulta el mundo en el que se mueve. Pero un dÃa entra en su vida Maggie Murdock una joven con carácter que cambiará su vida y su forma de vivirla. Jamie se convertirá en un adicto a ella, enganchándose para siempre.

Amor y otras drogas podrÃa parecer a priori una comedia romántica más al uso. Con sus más y sus menos y sin ningún tipo de tapujos en su forma, en manos de un director algo menos intelectual (que nadie se ofenda, por favor) habrÃa caÃdo en una mera comedia romántica quizá para otro público con menos miras. Pero Zwick no hace nada sin contar algo, cosa que nos agrada a muchos, y con esta cinta no ha hecho excepción, colándonos lo que parece una clásica historia de “chico conoce a chica” pero con cierto mensaje en su discurso. Todo ello en un contexto de revolución social (y sexual) que simpatiza muy bien con los dos personajes protagonistas.
Parte con algo de ventaja, sobre todo porque el origen de la pelÃcula ya de por si resulta interesante, y por otro lado la pareja protagonista, cuya quÃmica es innegable, siendo quizá el elemento más importante a la hora de contarnos la historia. Sin eso, Amor y otras drogas habrÃa pasado desapercibida, seguramente, por la cartelera y entre las opciones de muchos espectadores (al menos los que van a verla sabiendo qué van a ver, claro).

Y es que la pelÃcula habla mucho más allá de lo que conocemos como “amor”, habla más allá de lo que conocemos como “flechazo” o “amor a primera vista”. Amor y otras drogas habla de la dependencia humana, aquello que muchos intentan evitar en su vida e intentan que otros muchos no la adquieran. ¿Es bueno depender de otra persona? La respuesta es compleja, cada persona es un mundo y esta pelÃcula no va a venir a darnos una. Pero si nos hace pensar en que quizá de vez en cuando un giro en nuestra vida nos puede cambiar para siempre. Giro que podemos llamar de varias formas, entre ellas conocer a esa persona que sabemos que nos va a cambiar. Dar ese paso quizá sea una de las decisiones más importantes que, como seres humanos, debemos dar al menos una vez en nuestra vida. En cierto modo todos dependemos de alguien, se mire cómo se mire.
Y no es que Zwick apueste por filosofÃas o por dogmas sobre el amor, la pelÃcula no va de eso, aparte de entretener y de hacer reÃr tiene también su parte más emotiva. Ésta viene de la mano de Anne Hathaway, actriz que con el tiempo ha pasado de comedias sin forma (Princesa por sorpresa) a cine con miras (La boda de Rachel o El diablo viste de Prada). Es una auténtica todoterreno y en esta pelÃcula lo ha demostrado (no olvidemos que estuvo nominada a los Globos de Oro). Su personaje quizá es el que más ternura despierte de todo el resto (muy despiadados), es por eso que su cruce con Gyllenhaal resulte de lo más estimulante de toda la historia.

Tampoco podemos contar mucho más de ella, Amor y otras drogas merece ser vista para ser juzgada, no nos engañemos con su cartel o con prejuicios. Diversos discursos a lo largo de ella contrastan con otras escenas algo más disparatadas pero no desmerecen el producto final y su intención o discurso.
Mezcla de drama y comedia, sus ingredientes son frescos y naturales, nada de artificio para esta conmovedora historia. No excede en su azucarado final, quizá de lo mejor que hemos podido ver de Hathaway, pero tampoco nos hará llorar a moco tendido. Todo un ejemplo de que con inteligencia, las risas y las lágrimas, bien recetadas y administradas, son el mejor remedio para el ser humano.
Valoración: 5 sobre 10
CrÃtica escrita por Luis Jiménez
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4 Comentarios en "Amor y otras drogas, de Edward Zwick"
Tienes toda la razón, nos han intentado colocar esta pelÃcula como algo que no es. Lo que pasa es que se han ido a lo fácil y han elegido el target más amplio (amplificado por la ex-princesa Disney). La verdad es que esta pelÃcula siempre me ha llamado la atención y tras leer tu crÃtica la voy a poner en mi lista de pendientes (larga lista en estos primeros meses del año, por cierto). Saluditos.
A mi me parece una comedia romántica bastante digna (dentro de las limitaciones del género). Echo en falta que su discurso sea más amplio, pero por lo demás no me disgusta mucho. Ya nos contarás qué tal te pareció.
Un saludo Juanjo y muchas gracias por el comentario.
Siguiendo esta crÃtica acepté ir a verla aunque no soy para nada su público. Desde los tÃtulos de crédito hasta las escenas pastelosas y el toque dramático de pegote me ha parecido digno de telefilme de antena 3. Lo único que salvo, a ellos dos que son grandes profesionales y algunos puntos del personaje del hermano.
Pero insisto en que seguro que es mi apreciación de no seguidor de comedias románticas mainstream actuales, imagino que sà que tiene su chicha sin vas sin tanto prejuicio.
Yo tampoco soy muy seguidor de este tipo de cine, pero en el caso de esta historia me llamó la atención la pareja protagonista, que coincido contigo en que es lo más salvable de la propuesta (no asà el hermano, que me parece reciclado de una “American Pie”).
Tampoco me ha parecido un telefilme de Antena 3 (están Oliver Platt en el reparto y George Segal, a quienes no he visto en muchos telefilmes). Lo mismo la estética si te dió la sensación de estar en una pelÃcula “antigua”.
Un saludo.