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Los 5 de Cinefilo: Tony Scott

Luis Jiménez

Mie, 22 Agosto 2012

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El pasado lunes nos levantábamos con la triste noticia de la muerte de Tony Scott. Su trayectoria profesional, algo irregular quizá, estaba más marcada por la producción (a través de Scott Free, junto a su hermano Ridley) que por la dirección. Aún así, logró hacerse un hueco entre los realizadores, con un estilo propio.

Su trayectoria como director de anuncios para televisión y vídeos musicales, sirvió de caldo de cultivo para muchas de sus películas. Montajes frenéticos, composiciones complejas, mucha importancia a la banda sonora… eran elementos que Scott convirtió casi en propios en una carrera con poco más de quince títulos como director.

Desde Cinefilo y como recordatorio, queremos recomendar al menos cinco de esos títulos que, por algún motivo, podrían estar en la filmoteca personal de muchos de nosotros. Desde aquí este pequeño homenaje.

:: Top Gun (Ídolos del aire) (1986)

Quizá sea el título más recordado de su filmografía y quizá no sea el que mejor recuerdo guardase para su director, que fue despedido hasta en tres ocasiones durante el rodaje. Ni siquiera John Carpenter o David Cronenberg quería dirigir esta película que nos cuenta “lo bien” que se lo pasan los pilotos de aviones de combate de los Estados Unidos. Siete títulos tenía Tom Cruise a sus espaldas cuando rodó la película. Rápidamente se convirtió en todo un “sex symbol” además de poder probar en sus carnes el vuelo de los auténticos F-14 Tomcat. Gracias al apoyo del ejército del aire norteamericano, Scott (muy bien apoyado por Jerry Bruckheimer y Don Simpson) consiguió una cinta que mezclaba acción y una historia de amor.

Kelly McGillis (24 primaveras por aquel entonces), compañera de Cruise (29 por su parte), venía de co-protagonizar Único testigo (1985) y la diferencia entre Ford y Tom era bastante notable. Aún así, tanto Scott como el guión basado en un artículo que daba título a la película) eran ágiles. La mezcla entre aviones de combate, chupas de cuero, gafas de sol, tipos duros (Cruise, Val Kilmer, Anthony Edwards…) fue la clave de su éxito. La taquilla respondió favorablemente con una suculenta recaudación. Las grandes campañas promocionales (así como la famosa canción de Berlin “Take my breathe away que sonaba prácticamente cada cinco minutos en la película) ayudaron a convertirla en toda una cinta imprescindible en el cine de los ochenta.

La escena: Prácticamente cualquier escena que seleccionemos de Top Gun (Ídolos del aire) podría valer para comprobar su valor en su época. Aunque para muchas adolescentes de por aquel entonces, ver a Cruise con gafas de sol llegando con su moto (una Kawasaki Ninja 900) fue toda una experiencia.

:: Días de trueno (1990)

La segunda y última colaboración entre Cruise y Scott también tuvo consecuencias muy beneficiosas. Gracias al éxito de Top Gun (Ídolos del aire), también repitieron Simpson y Bruckheimer, y el éxito volvió de nuevo a las arcas de Hollywood, con una recaudación que, aunque inferior, dejaba buen sabor de boca a sus responsables. La película reunía tanto a jóvenes talentos (Cary Elwes, Nicole Kidman, Michael Rooker) como a veteranos de la gran pantalla (Robert Duvall). Días de trueno, contaba la historia de Cole Trickle, un joven apasionado de los coches y de las carreras que luchará por triunfar y hacerse un hueco en las carreras de resistencia como Daytona. El éxito y la ambición le convertirán en un auténtico luchador, eso sí, deberá estar atento y no corromper su integridad.

Tony Scott presentaba así el apasionante mundo de las carreras automovilísticas. Con la utilización de vehículos reales, escenas impactantes (con accidentes muy bien coordinados) y con una fotografía muy similar a las retransmisiones, logró trasladarnos a las carreras (sólo nos faltaba el olor a goma quemada). La película no consiguió la misma popularidad que Top Gun (Ídolos del aire) a pesar de que Scott parecía haber trasladado todos los mismos elementos pero a las cuatro ruedas. Ese mismo año, las comedias y las historias de amor, se hicieron dueñas de las taquillas.

La escena: Cuenta con una potente banda sonora (Hans Zimmer) y con un sonido muy espectacular (nominación al Oscar). Casi todas las escenas de las carreras merecen bastante la pena, así como algunas de las frases míticas del guión (sobre una historia del propio Cruise).

:: Marea roja (1995)

La historia de Marea roja pasó por varias manos. Quentin Tarantino, Steven Zaillian o Robert Towne contribuyeron a escribir el guión de la cinta, a pesar de que sea Michael Schiffer quien figure en el cartel. Tony Scott se metió de lleno en una compleja trama de traición y espionaje a bordo de un submarino cargado con armas nucleares. El resultado de Marea roja fue muy satisfactorio, ya que se encuentra entre las cintas más taquilleras del director. La combinación entre la intriga, la acción, el suspense y la angustiosa ambientación, la convirtieron en una película casi modelo en el año de su estreno, a pesar de otros títulos notables como Jungla de cristal 3: La venganza o Batman Forever.

Denzel Washington colaboraría hasta cinco veces con Tony (ésta sería la primera), una alianza que les marcaría para el resto de sus carreras. Junto a Washington, Gene Hackman, todo un veterano que volvería a repetir tres años después con el director en Enemigo público. Viggo Mortensen, Matt Craven, James Gandolfini y George Dzundza completaban el masculino reparto. Scott volvía a coincidir con Hans Zimmer para la música y compuso una banda sonora épica y fácil de recordar. El director además contó con un equipo técnico bastante importante y una producción muy potente (pocas películas habían utilizado hasta 3 cámaras para rodar una escena como lo hizo Scott).

La escena: Los duelos entre Washington y Hackman son de lo mejor de toda la película.

:: Enemigo público (1998)

A Will Smith le había costado quitarse el “sanbenito” de rapero que tanto éxito le dio con la serie El príncipe de Bel-Air, y cintas como Independence Day (1996) o Men in Black (1997) le ayudaron a consolidarse como estrella. Pero quizá Enemigo público marca un antes y un después en su carrera, ya que fue su primera incursión importante fuera del género de la comedia. Scott rendía homenaje a las cintas sobre conspiraciones, sobre intrigas gubernamentales, todo ello adaptado a la época y, de nuevo, con un montaje abrumador, sencillo y muy efectivo de Chris Lebenzon, sin duda uno de sus colaboradores más fieles. El joven Robert es un abogado que es objetivo de espionaje porque ha sido testigo de un desagradable incidente.

Enemigo público ostenta ser la tercera mejor recaudación de toda la filmografía de Scott. Una vez más bajo el amparo de Jerry Bruckheimer, la cinta se coloca entre los veinte mejores títulos del año. Haciendo una reflexión sobre el control de los gobiernos en los ciudadanos, Scott facturó una película más que correcta. Junto a los mencionados Smith y Hackman, un elenco de secundarios que iban desde Jon Voight, Lisa Bonet, Stuart Wilson, Barry Pepper, Jason Lee, Scott Caan, Jake Busey, Jamie Kennedy y Tom Sizemore.

La escena: Cualquiera que contenga tanto a Smith como a Hackman son merecedoras de ser vistas. El final (muy a lo Reservoir Dogs) también es curioso.

:: El fuego de la venganza (2004)

Es quizá el título más incomprendido de la filmografía del británico. El fuego de la venganza lo volvía a reunir con Washington, que nos traslada hasta México. Allí está John Creasy, un hombre con un turbio pasado que trabaja como guardaespaldas para una familia (Radha Mitchell y Marc Anthony). Cuando la hija (Dakota Fanning) es secuestrada, John hará lo que sea para encontrarla. Lo que sea. Scott se decanta en esta ocasión por una cinta con una interesante textura y nos propone un viaje infernal a los bajos fondos, a las redes de secuestradores. Todo ello guiado por un inconmensurable Denzel Washington. La película no despertó excesivo interés en taquilla, pero muchos la defienden bien, sobre todo por la mezcla entre el drama y la acción, dos géneros complicados de fusionar.

La película, “remake” de la cinta Bala blindada (1987), adaptaba la novela de A.J. Quinnell y, una vez más, el montaje se volvía a adueñar de muchas de sus escenas, aportando a toda la película un empaque visual bastante interesante. Tony Scott ponía la guinda con un desenlace muy dramático (para muchos exageradamente previsible y forzado). Es cierto que las críticas no se portaron muy bien con El fuego de la venganza, que la veían como una cinta de acción falsamente camuflada ante un drama.

La escena: Denzel Washington se merienda cada una de las escenas en las que sale.

Han sido varios los proyectos que Scott ha dejado tras su muerte. Entre ellos la secuela de Top Gun o la cinta sobre narcotraficantes Narco Sub. De momento no se sabe si alguien continuará su trabajo o si éstos quedarán en el olvido para siempre, pero si es cierto que el cine de Tony Scott, al menos durante los ochenta y noventa, supuso una buena forma de entretenimiento además de fusionar varios géneros y de aportar a la acción en las películas, un toque personal.

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1 Comentario en "Los 5 de Cinefilo: Tony Scott"

    Obi Wan 1977, Agosto 22, 2012 | Permalink |
  • No incluir en esta lista Amor a Quemarropa me ha dejado helado, considerada por muchos, entre los que me encuentro, su obra maestra. Respeto vuestra opiniòn pero ha sorprendido.

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