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Los 5 de Cinefilo: A toda velocidad

Luis Jiménez

Lun, 9 Mayo 2011

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Cuando en el año 2001 se estrenó The Fast and The Furious (A todo gas) la fiebre por el tunning y la velocidad parecía alcanzar cotas algo importantes, ya vamos por la quinta película. Echamos un vistazo a 5 persecuciones, todas ellas a toda velocidad, pero siempre con algo que contar.

El cine de acción, al igual que otros géneros, ha evolucionado con el paso de los años. No sólo su estilo y su forma, sino también todos los diversos elementos que componen una película de este género. Uno de los elementos que se suelen utilizar a la hora de enganchar al espectador en una película de acción, suele ser una persecución. A pie, a caballo, en moto… puedes variar el medio o la forma, pero las persecuciones en coche son siempre una apuesta segura para mantener al espectador con los ojos abiertos.

Poco a poco unas van bebiendo de otras y así es como evoluciona todo. Vamos a echar un vistazo a cinco películas que contienen una escena de este tipo. Todas ellas la tienen por alguna razón, y en su mayoría siempre se relaciona con la historia. Y es que meter una persecución así, por las buenas… queda bonito pero ¿a cuento de qué viene?

Bullit (Peter Yates, 1969)

Si existe algún título modelo en cuanto a persecuciones de coches ese es Bullit, seguramente una de las películas más celebradas de Steve McQueen. El actor, aficionado a las carreras de coches en la vida real, interpretaba a un rudo policía de San Francisco (inspirado en uno de los policías que investigó los famosos crímenes de Zodiac), sin escrúpulos y capaz de hacer cualquier cosas con tal de conseguir un testimonio, atrapar a un ladrón o encerrar a un maleante. Sin embargo su último caso, proteger a un importante testigo, no ha salido muy bien y el sujeto en cuestión, ha terminado asesinado. Desde ese momento Frank Bullit se pondrá manos a la obra para descubrir una peligrosa trama.

Peter Yates rodó la famosa secuencia de la persecución en las mismas calles de San Francisco, eso sí, no pudo realizarla en calles muy concurridas, es más tuvo que modificar la escena porque se les negó la posibilidad de rodar parte de la secuencia en el famoso Golden Gate. El realizador no tenía mucha experiencia en el cine de acción, pero su cinta El gran robo (1967) fue determinante para que el propio McQueen apostara por él para Bullit.

La persecución tiene lugar aproximadamente a la mitad de la película. El protagonista está al volante de un precioso Ford Mustang 390GT de color verde oscuro, conducido por el especialista Bud Ekins. Se dispone a perseguir a dos sospechosos montados en un Dodge Charger R/T de color negro. La persecución comienza con el ya clásico plano del reflejo del coche de Bullit en el espejo interior. A continuación se suceden una serie de escenas entre las típicas calles de San Francisco, eso sí, si ningún tipo de altercado (golpes entre coches). La secuencia poco a poco va saliendo de la ciudad hasta llegar a las afueras, donde se vuelve más violenta (hay choques entre los coches).

En un principio, Peter Yates quería rodar la escena con los vehículos a velocidades de unos 120 km/h, pero la cosa se desmadró un poco y se llegaron a alcanzar velocidades de casi 170 km/h. Utilizó mucho los “camera car” o las cámaras instaladas en el frontal de algunos coches. Las colocó a poca distancia del suelo para dar más sensación de velocidad y toda la escena se rodó en unas tres o cuatro semanas. Quizá a día de hoy no nos parezca tan espectacular, pero en su día marcó un antes y un después en las escenas de coches. Una buena persecución, por aquel entonces, no superaba a la de Bullit.

Lo más interesante: Marco historia en las escenas de persecuciones.
Como curiosidad: El famoso Volkswagen “Beetle” verde que aparece varias veces.

Ronin (John Frankenheimer, 1998)

Nuestra segunda elección también coincidirá con muchos lectores de Cinefilo. Se trata de la cinta que John Frankenheimer rodó con un interesante elenco interpretativo, encabezado por Robert De Niro, Jean Reno, Jonathan Pryce, Natasha McElhone y Michael Lonsdale. Todo giraba en torno a un grupo de mercenarios que tenían que recuperar una misteriosa maleta de las manos de diversos compradores. La maleta (recurso un tanto “hitchcockiano”) nunca revelaba a su portador qué había en el interior. La cuestión era protegerla a toda costa.

Aunque Ronin no se vendió como una cinta de acción, es cierto que la amplia experiencia de Frankenheimer como director de escenas arriesgadas fue importante para poder rodar la famosa persecución por Paris, una de las secuencias más espectaculares del cine de acción y sin duda la más llamativa de toda la película. Además de ésta, había unas cuantas escenas de acción (otra persecución más pequeña) que le daban a la película un empaque de superproducción al más puro estilo Hollywood. Muchos hablan del nuevo Bullit del cine, y es que desde Ronin, las persecuciones han dado un importante salto.

Hacia el minuto 82 de película comienza la secuencia en cuestión. Robert De Niro y Jean Reno, montados en un Peugeot 406 se disponen a tender una emboscada a quienes tienen la maleta (Stellan Skarsgard y Natasha McElhone), que conducen un BMW M5. Sí, todos sabemos que la diferencia entre ambos coches es bastante grande, pero esto es Hollywood. La escena se alarga hasta los nueve minutos, creando una persecución a toda velocidad por algunos de los sitios más emblemáticos de Paris, desde la zona más antigua hasta la más moderna (la Defense). El montaje es por corte y da a la escena en su conjunto un ritmo trepidante, mezclando planos generales con algunos rodados con el “camera car” (algo que también se utilizó el Bullit). Para aumentar la sensación de velocidad se aceleraron algunas escenas.

La policía francesa les puso todas las facilidades y ningún tipo de impedimento para conducir a más de 150 kilómetros por hora por las empedradas calles de la capital. Jean-Claude Lagniez fue el encargado de coordinar las escenas de persecuciones de Ronin, incluida la que hemos comentado. Lagniez ha trabajado como especialista en Hitman, Los ríos de color púrpura o Nido de avispas.

Lo más interesante: El realismo con el que está rodada toda la secuencia.
Como curiosidad: En algunos planos, se ven coches parados y sin conductor.

60 segundos (Dominic Sena, 2000)

No podía faltar en el catálogo de persecuciones, el nombre de Jerry Bruckheimer. Este multimillonario productor deja el listón muy alto con cada película, sobre todo en cuanto al género de acción se refiere. El caso que hemos seleccionado no es quizá uno de sus éxitos más sonados, pero si incluye una interesante persecución “en dos tiempos” que merece la pena ver. 60 segundos (remake de la cinta homónima de 1974) cuenta la historia de Randall “Memphis” Raines, un ex ladrón de coches que deberá ayudar a su hermano a robar una cantidad concreta de vehículos de lujo. Todo ello en una sola noche. Nicolas Cage y Angelina Jolie eran la pareja de moda en una cinta que a pesar de su flojera tuvo cierto respeto.

Dominic Sena también sabía lo que hacía en la escena final de esta película. Rodada en Los Ángeles, Sena ha mantenido desde entonces (ésta fue la cinta que le lanzó al estrellato) cierto interés por rodar escenas de acción un tanto desconcertantes, un detalle que veríamos posteriormente en alguna otra obra suya, Operación Swordfish. Pero hemos de reconocer que el “tour de force” de 60 segundos marcó al público.

Y es que precisamente lo “bonito” de esta secuencia radica en sus dos protagonista. Por un lado un espectacular Ford Mustang GT500, al que apodan cariñosamente Eleanor; y por otro lado una serie de Ford Crown Victoria de la policía de Los Ángeles. Todo un enfrentamiento entre lo clásico y lo moderno. Timothy Olyphant y Delroy Lindo perseguían a toda velocidad a Nicolas Cage a los mandos de un BMW 540i. La persecución va evolucionando hasta llegar a los míticos canales de la ciudad. Antes de esto, podemos apreciar la habilidad del Mustang (más bien de su conductor) a la hora de realizar giros (los míticos 180) o esquivar otros vehículos. Aunque la persecución parece lenta al principio, luego se acelera.

Todos los actores principales recibieron clases especiales de conducción, incluido el propio Cage que se quedó con una de las cinco réplicas que se hicieron para la película (otra fue para Jerry Bruckheimer). El propio actor hizo algunas de las escenas peligrosas de la persecución final. El conjunto en sí es bastante bueno, salvo la pega del momento en el que se tira del “nitro” para evadir a los helicópteros.

Lo más interesante: Ver correr al Mustang.
Como curiosidad: Bruckheimer no conduce la réplica porque según él, “la tiene miedo”.

Dos policías rebeldes II (Michael Bay, 2003)

Vuelve a salir el nombre de Jerry Buckheimer, esta vez asociado a una de las franquicias de más éxito de su productora, la de Dos policías rebeldes. La segunda parte, estrenada ocho años después que la primera, volvía a contar con Will Smith y Martin Lawrence como protagonistas. Ambos interpretaban una vez más, a los agentes Mike Lowry y Marcus Burnett en una cinta plagada de acción con tiroteos imposible, escenas de acción, Jordi Mollá haciendo de malo y por supuesto una espectacular persecución en Miami, concretamente en el famoso puente MacArthur, construido en 1926 y con una longitud de más de cinco kilómetros.

La escena empezaba a caldearse en un pequeño aparcamiento, donde un gigantesco GMC Yukon era asediado por algunos “chicos malos” y finalmente el lío se montaba después de un intenso tiroteo en un cruce de la ciudad. A partir de ahí tendremos a nuestros dos protagonistas a los mandos de un espectacular Ferrari 550 Maranello gris (propiedad del director) persiguiendo a un enorme Mack cargado de coches que poco a poco se van precipitando a la carretera. La espectacularidad de la secuencia sin duda no deja indiferente a nadie.

Llama especialmente la atención por ser una persecución “a tres bandas”. El GMC perseguido por el camión y éste a su vez perseguido por el Ferrari. Sí, también sabemos que un Ferrari podría alcanzar al GMC y al camión en segundos.

A pesar de que se cortó este tramo de carretera durante unos días (lo que supuso algunos atascos en la ciudad), la escena de Dos policías rebeldes II cuenta con ayuda informática, y es que se utilizaron algunos coches virtuales para recrear ciertos planos, y también se añadió en alguna ocasión el propio Ferrari para añadir espectacularidad a algunos planos. Aún con todo y con los fallos que tiene, la escena sin duda es recomendable.

Lo más interesante: La facilidad con la que se destrozan los coches.
Como curiosidad: Michael Bay se cargó un par de cámaras durante esta escena.

El mito de Bourne (Paul Greengrass, 2004)

Elegir una de las secuencias de persecuciones de las tres películas de Jason Bourne (El caso Bourne, El mito de Bourne y El ultimátum de Bourne) es tarea quizá algo difícil. Cada una tiene algo en concreto que la convierte en una pequeña joya a revisionar una y otra vez. Pero quizá la secuencia final de El mito de Bourne (2004) llame especialmente la atención, no sólo por cómo se desarrolla sino por cómo se rodó y porque nos descubrió a un Paul Greengrass que muchos apenas conocíamos. Su forma de rodar, tan cruda, tan brusca y tan violenta aportó a esta saga lo que le hacía falta.

Sobre la novela de Robert Ludlum, Matt Damon interpreta a un agente especial del gobierno que, básicamente, investiga quién es realmente. A través de numerosos contactos y programas secretos, descubrirá su verdadera identidad y además hará pagar a aquellos que le convirtieron en una máquina de matar. De momento hay tres títulos, pero se prepara una cuarta sin Damon y sin Greengrass. La que nos ocupa, la segunda en lugar, contiene una espectacular escena de persecuciones que pone el punto y final a la película y que de alguna forma demuestra que Paul Greengrass es un auténtico artesano a la hora de filmar acción.

La escena, rodada en las calles de Moscú, está protagonizada por un taxi autóctono, montado en un Volga 3110 y un todoterreno Mercedes Benz clase G (el de la época, claro). Se trata de una persecución a la desesperada donde el único objetivo de Bourne es llegar hasta donde tiene que llegar, le es indiferente la cantidad de coches que intenten pararlo. La acción comienza en unas pequeñas calles de la ciudad, poco a poco se van uniendo coches de policía (Lada y Mercedes Benz) y la escenas se va “moviendo” por distintos ambientes: en dirección contraria, al lado del río, un túnel, un atasco de tráfico… todos ellos van a poner a prueba a Bourne en distintas ocasiones. No faltan los choques (bastante duros) y alguna que otra pirueta automovilística. La confluencia final nos lleva a un desenlace un tanto soso, pero lógico, por otra parte.

Nadie puede poner en duda la impresionante habilidad de los conductores especialistas en esta secuencia (a pesar de que tanto Damon como Urban recibieron clases de conducción especiales). Greengrass contó con el apoyo de Go Stunts, empresa que se dedica a desarrollar sistemas para rodaje en movimiento. Concretamente utilizó el Go-Mobile, una estructura adosada a un coche que le permitía planos casi imposibles de rodar con métodos convencionales. El resultado… es digno de ver.

Lo más interesante: La forma con la que se ha rodado (montaje, fotografía…).
Como curiosidad: Una de las escenas rodadas más largas en las calles de Moscú.

El diablo sobre ruedas (1973), Mad Max (1980), Matrix Reloaded (2003) o incluso la secuencia final de la reciente Fast & Furious 5 también podrían añadirse a una lista de persecuciones.

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2 Comentarios en "Los 5 de Cinefilo: A toda velocidad"

    jacobohd, Mayo 10, 2011 | Permalink |
  • Gran artículo ! Apetece volver a ver algunas de esas persecuciones…

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  • fidelio, Mayo 10, 2011 | Permalink |
  • Muchas gracias!! :)

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1 Trackback

  • Información Bitacoras.com…

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